Buscabas tranquilidad en felicidad momentánea y, a pesar de tener claro el camino, fueron tus deseos quienes te cegaron ante la paz que con tanto esfuerzo buscabas. Viniste acá esperando respuestas para tu vida alborotada y, con la orientación encontrada, te perdiste en tan solo seis días por no ver nada.
Ahora sufres con demonios pasajeros que te prometen resultados apresurados, sin saber que, durante todo ese tiempo, ya habrías visto el primer destello.