El viento sopla
Le susurra a las ventanas que se abran
Las cortinas bailan
Bailan y le coquetean a la luna
La brisa suave entra
No pide permiso, solo quiere observar
Pronto llega el pensamiento:
“Levántate”, le dice el techo de tablas
El viento pasa y le acaricia la cara
Tiene frío, no quiere su cariño
El frío le recuerda que no se siente cálida
Le da la espalda
¡Mírate! —gritan las paredes—.
Mírate, mírate, mírate